Se adapta el
mercado a
las minorías
Ytaelena López
El Reportero Latino
ytalopez@bellsouth.net
Latinoamérica no necesita
traspasar el Río Grande para
dejar su marca en el Primer
Mundo, que cada día luce un
perfil más mestizo y no solo
en lo económico y social, sino
también en los medios de comunicación.
Dentro de cincuenta años,
el norteamericano promedio
se parecerá más a un llanero
sudamericano que al tradicional
ojos azules y rubio que nos
acostumbramos ver en televisión.
El perfil demográfico de
los Estados Unidos está empezando
a oscurecerse y a
hablar diferentes lenguas al
inglés, mientras los noticieros
de televisión más importantes
como FOX y NBC no pueden
evadir las noticias de perfil
étnico, aún narradas con un
punto de vista WASP (White
Anglo Saxon Protestant).
“Las desigualdades alrededor
de las comunidades, regiones y
naciones, más que nada, significa
que diferentes personas tendrán
desigual poder tanto como
distintos recursos cuando el futuro
transcultural tome forma.”
Desde 1960, la población étnica
de los Estados Unidos
ha crecido en 80 millones de
personas, una tercera parte
del total de la nación. Estos
“nuevos” americanos han
transformado a los principales
centros urbanos en enclaves
mayoritariamente minoritarios,
un mercado millonario y para
nada despreciable, que aún no
ha podido ser aprovechado de
manera total por el mainstream
cultura-económico del país por
la ausen-cia de herramientas
teóricas efectivas para hacerlo.
Según Renato Rosaldo, “la noción
de una cultura auténtica
como un universo autónomo
internamente coherente no es
más sostenible” en ninguno
de los dos mundos, “excepto
quizás como una ‘ficción útil’
o una distorsión reveladora”.
Esto demanda un nuevo “reordenamiento
recursivo de
las prácticas sociales”, como
acota Antony Giddens para
sincronizarlas con los contextos
sociales y prácticos.
Es una realidad que cuestiona,
como ha sucedido tantas
veces, la eficiencia de la noción
de Imperialismo Cultural como
sistema de control de las aspiraciones
sociales bajo la ilusión
de lo justo.
Sin embargo, el Estado ha
puesto todos sus recursos
-principalmente en instituciones
académicas- en crear una
ideología conciliadora que
permita integrar socialmente
a estas minorías y reducir al
mínimo los episodios como
los que narra Graham Brown-
Martin en su ensayo “Gradual
Change: The Rise of the Mixed
Race Mayority”, donde una
emisora inglesa había unido
esfuerzos con varios periódicos
minoritarios [Pride & Voice]
para “desde su ángulo monocultural
advertir constantemente
del peligro de tener citas
con personas de diferentes
razas, con el argumento usual
del asunto de las identidades
culturales y bla, bla, bla...”
El problema, tal como lo planteaba
irónicamente Nestor García
Canclini hace 15 años atrás
en México, es cómo incluir en
el esquema unidireccional de
la dominación imperialista los
nuevos flujos de circulación
cultural suscitados por los
trasplantes de latinoamericanos
hacia los Estados Unidos y
Europa.
Tras la transculturalización
True Agency –con oficinas
en Los Angeles y New York- es
una agencia creativa y estratégica
especializada en apuntar
hacia el mercado transcultural.
Entre los servicios
de la agencia está el orientar
marcas de diversas industrias
hacia estilos de vida, hasta allí
todo bien, pero también se orientan...
¡a filosofar sobre los
procesos de la comunicación!
El conglomerado comunicacional
fundado por el periodista
Claude Gruniztky, de 30
años, también posee una revista
y dos canales de televisión.
Tiene los recursos –de los cuales
habla Anthony Giddenspara
influir de alguna manera
en los modos de articulación
de las relaciones sociales de los
grupos minoritarios a los cuales
pretende representar.
Y lo intentó al crear o reciclar
un concepto, Transculturalización,
y luego ponerlo
de moda entre la gente joven
intelectual de Estados Unidos,
que ahora lo consideran “cool”,
porque se sienten incluidos
dentro de él.
Hasta Alicia Keys, Hally
Bally, ‘The Rock” y Rosario
Dawson están incluidos en este
“melting pot”.
Es una generación mestiza
que exige pertenecer a una sociedad
pluralista que respete
sus valores.
“Ellos son tan sofisticados
que están lejos de ser investigados
por un conocedor de las
comunicaciones bajo técnicas
tradicionales, y ellos están tan
transculturalizados como para
poder ser tocados por mensajes
generales de marketing o por
obvias, explícitas apelaciones
a su identidad étnica” dice otra
agencia de publicidad llamada
New American Dimensions.
Los gurús han hablado,
y la industria ha repicado
estos fundamentos con programas
de televisión como
“My Life Translated: College
Dreams”, de la cadena MTV.
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